Por qué Porco Rosso es un cerdo

"Prefiero ser un cerdo a ser un fascista"

Porco Rosso en su hidroavión

Este artículo contiene tiene SPOILER

Recientemente volví a ver la película Porco Rosso, uno de los emblemáticos largometrajes de anime de Studio Ghibli, dirigido por Hayao Miyazaki. La historia se ancla en el periodo de entreguerras, y tiene como hilo conductor la aviación de intrépidos personajes, héroes y piratas del cielo del Adriático.

Sonada es la frase del cerdo aviador y maldito por Dios sabe qué: "-Prefiero ser un cerdo a ser un fascista" contesta con atronadora convicción a Ferrari, un comandante del ejercito aéreo que trata de reincorporarle al cuerpo. Marco Pagot dejó de ser un hombre en un suceso extraño durante un combate librado en la 1ª Guerra Mundial. Según cuenta el protagonista en cierto momento del filme, tras un momento de inconsciencia y agotamiento durante un vuelo, se adentró en una densa nube escapando del enemigo. Al salir de esta despertó y contempló como su camaradas aviadores ascendían aún a más alto hasta perderse en la latitud del cielo sin atender a sus llamada ni gritos. 

Los amigos de Marco nunca volvieron, murieron en la batalla. Cuando Pagot recobró la conciencia, sobrevolaba la superficie del mar a bordo de su hidroavión. Salvó su vida, y se entiende que desde entonces se convirtió en cerdo por una maldición.

Como cuenta el portal pasionporelcine.net, hay dos momentos de la película en que Porco aparece en su forma humana (Marco Pagot), cuando cuenta la historia de su transformación a Fia, y cuando al terminar su duelo a puñetazos con Donald, contempla a Gina marcharse.

Avión enemigo de piratas aéreos

A pesar de no saberse a ciencia cierta, un plano de la última escena en que puede divisarse el hidroavión rojo de Porco en la isla del Hotel Adriano, sugiere que Gina ganó su apuesta y Porco volvió a su forma de hombre, es decir, Marco. Sin embargo, la pregunta que más me intriga sobre la historia de Porco Rosso, es por qué Marco Pagot se transformó en cerdo. 

Lejos de adentrarme en la adivinanza o en tejemanejes de expertos del cine anime, sí me atrevo a hacer lectura de hechos y detalles que, como interpretación de esta bella historia, me es más que válida:

Marco Pagot fue superviviente de la guerra librada en Europa. Contempló con sus ojos como sus camaradas perdieron la vida en multitudes, hombres con la misma valentía y sacrificio que él, como cada uno de los soldados enviados al infierno de la guerra. De las secuelas, traumas y pesares que se arrastran posteriormente a devastadoras contiendas, una de las torturas mentales más presentes es el sentimiento de culpa. La culpa de sobrevivir uno mismo de entres todos los que se fueron, la culpa de la suerte, la culpa de vivir. ¿Por qué yo no? Marco Pagot sentía su alma sucia, su espíritu indigno de vivir, era un despojo que prefería haber muerto aquel en lugar de haberse quedado en el umbral de los vivos. "-Los que murieron sí tenían buen corazón" decía Fia, unas señas de que el personaje se desterraba así mismo del rango de los seres dignos. Marco enturbió su existencia tras la guerra hasta el punto de verse a sí mismo como un cerdo, porque al final, la película muestra en clave metafórica el ser en el que Porco se reflejaba, incluyendo la visión que de él mismo tenían los demás.

En los dos momentos en que Porco vuelve a su forma natural de hombre, se traducen como instantes en que olvida su pesar al sentirse querido o al menos un poco más cerca de la compasión y el amor: cuando ve que la intrépida Fia le acompañaría hasta el fin del mundo y cuando conoce a través de Donald que Gina retiene el deseo de su amor.   

A pesar de la atractiva idea de que su maldición es fruto de un castigo místico o divino, extraigo esta lectura un tanto más poética y jugosa a partir de interpretaciones que parecen tener por momentos una lógica dentro de esta ficción.


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